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Jorge Falcón

domingo, 19 de mayo de 2013


Cantor Nombre real: Luis Iglesias (15 de octubre de 1949 - 2 de julio de 1987) 


Se presentó a la vida una batalla sin concesiones, tenaz, ardua, sin bajar los brazos. Desde muy joven comenzó a cantar y a seguir el camino del tango, pero su gran carta de presentación, esa vidriera que todo cantante necesita para ascender a la fama y perpetuarse, la logró cuando actuó en la orquesta de Héctor Varela. 

Su debut se produjo el 12 de Octubre de 1976 y desde ese momento nadie ya podría olvidar la figura de Jorge Falcón, el muchacho pintón y de voz apasionada y varonil gozaba de cierto grado de timidez dibujada en su rostro, pero su calidad profesional hacía que por momentos ni se acordara que estaba frente a cientos de personas que lo aplaudían de pie. Pero igual que su carrera "meteórica", la muerte, agazapada a la vuelta de cada esquina, lo abrazó a la temprana edad de treinta y siete años. Jorge Falcón o mejor dicho Luis Iglesias, tal su verdadero nombre, nació en el barrio de Parque Chacabuco y pasó por formaciones tales como "Tango 5", "Buenos Aires 5", las orquestas de Jorge De Luca y Gabriel "Chula" Clausi, con quien llega al disco con aproximadamente diez temas. 

Con esta orquesta y todavía con su nombre real graba entre otros tangos: "Desecho de amor", de Juan Vaccaro y José Fuentes, "Fue aquel beso", también de Vaccaro con Victorio Sardi, "Para que renegar", de Gabriel Clausi, "Yo estoy loco por vos", de Roberto Marano, "Arolas", de Clausi y Mario Gomila y el vals, "Aquel libro", también de Clausi con A. Guastavino. Finalmente, ingresa a la agrupación de Héctor Varela, donde se produciría su consagración definitiva. El muchacho se hizo querer de tal forma por el maestro, que mas allá de su situación profesional, Jorge se había ganado el corazón de Varela y el maestro se preocupaba para que su "pichón" pudiera abrirse camino solo. 

Don Héctor no era egoísta y si veía que alguien tenía condiciones, lo apuntalaba para que saliera "volando solo". Con la orquesta de Héctor Varela, graba para el sello Microfón más de 20 temas, algunos de los cuales a dúo con Fernando Soler y Diego Solís. El primer larga duración de 1977, contenía su primer éxito comercial, la milonga "Azúcar, pimienta y sal", de Tití Rossi, Héctor Varela y letra de Abel Aznar, a dúo con Soler. Sus éxitos más importantes con el maestro, fueron también: "Sabor de adiós", "Y te parece todavía" y "Haceme cu cú" a dúo con Soler. 

Era tanto el cariño del director con el cantante que, las malas lenguas dicen que a Jorge lo echó para que de una vez por todas se afirmara solo frente a los amantes del tango y así ascender a la condición de solista. Y fue así que Falcón, logró por parte de la gente una aceptación extraordinaria. 

En su nueva etapa graba ocho temas acompañado por la orquesta de Ernesto "Tití" Rossi, quien fuera arreglador y primer bandoneón de Varela y diez con la de Raúl Plate, con quien logra el que, posiblemente, sea su mayor éxito: "El amor desolado" de Alberto Cortez y el letrista José Dicenta Sánchez. 

 Jorge sufrió en 1986 un accidente automovilístico y tiempo después, en el medio de una presentación que hacía en la ciudad de Rosario, sufrió un desmayo que obligó a que se lo internase en una clínica local. Se dijo que todo era producto del choque que había sufrido, pero en realidad, el choque fue producto de su delicada salud, del mal que estaba padeciendo el cantor. 

Jorge tenía cáncer y a pesar de haber sido tratado con minuciosos recursos de la oncología, al año de habérsele descubierto el mal, fallecía en el Sanatorio de Artistas de Variedades del barrio de San Telmo, en Buenos Aires. Detrás de su cuerpo deteriorado, ese jueves 2 de Julio de 1987 en que Jorge abandonó la tierra, quedaba su esposa Alicia, su hijo Adrián y seis larga duración grabados con todo el amor.

Ese mismo año había fallecido Héctor Varela, tan sólo seis meses antes. Algunos aseguran que ambos se dieron la mano nuevamente en el cielo y de común acuerdo, se dedicaron a ponerle "pimienta" a los ángeles celestiales.

María Garay

sábado, 18 de mayo de 2013


Cancionista (24 de agosto de 1941) Nombre completo: María del Carmen Garay 

Esta cordobesa, dueña de una coloratura de voz agradable y sostenida, por momentos, con un delicado matiz criollo y arrabalero, en otros, con una notable fuerza dramática, interpreta un repertorio interesante, que combina tangos clásicos con los de última generación. 

La Plata fue su ciudad por adopción y es allí donde inicia su carrera artística en 1969. Al año siguiente, participa en el 4º "Festival de Canto Argentino" en la ciudad de Balcarce, Provincia de Buenos Aires, siendo consagrada como "Revelación del Festival". Logro que ratifica poco tiempo después, cuando gana el "Gardel de Oro", en la "Sexta Fiesta Nacional de Tango" en la ciudad de La Falda, Provincia de Córdoba. 

Es importante destacar la conformación del jurado integrado por figuras de la talla de: Eladia Blázquez, Hugo del Carril, Homero y Virgilio Expósito y Chabuca Granda. A partir de ese momento comienza su etapa profesional. El Canal 11 de televisión la contrata para sus programas "Ronda de Ases" y "Buenas Noches Buenos Aires". Dos figuras del tango fueron sus padrinos artísticos: Alberto Marino y Alba Solís. En 1974, participa en "La casa de Carlos Gardel" junto a Floreal Ruiz, Alberto Marino, Hugo Marcel, entre otros. 

En el verano de ese año, se la podía escuchar en los escenarios marplatenses, costumbre que continuará hasta la fecha, compartiendo elenco con grandes figuras como el cantante español Pedrito Rico, Roberto Goyeneche, Rubén Juárez y Néstor Fabián, para nombrar algunos. 

La noche de Buenos Aires, la ubica en los mejores locales, alternando sus funciones en Caño 14 y en El Viejo Almacén, con giras por el interior del país, Chile y Uruguay. Pero su consagración definitiva ocurriría en diciembre de 1976 cuando debuta en "Grandes valores del tango", en el Canal 9. También es invitada por Eduardo Bergara Leuman a su "Botica del Ángel". 

Su tarea discográfica, se inicia en el sello Fermata (1971), en el larga duración "Los de siempre" con el acompañamiento de Alberto Di Paulo, con dos temas: "Un día", de Anselmo Aieta, con versos de Francisco García Jiménez y "Este corazón sentimental", de Julio De Caro y José María Contursi. En 1977, graba su primer disco solista, con la orquesta de Osvaldo Requena, "El tango se llama María Garay", sello Sur, en el que registra una bella versión del tango "Mi vieja viola". 

Luego entre el 79 y el 81, hace tres discos más para Micronda, con la orquesta de Omar Valente, de ellos podemos resaltar: "Amor de juguete", "La milonga y yo" y "No me esperes esta noche". Fue una embajadora de nuestra música por todo el mundo. De Sudamérica a Tokio, pasando por los Estados Unidos y Europa, en repetidas oportunidades. En 1985, actúa en París, en el Teatro Empire, con su espectáculo "María Garay Show" y participa en la película del francés Federik Rossif, "Corazón musical". También recorre la costa azul francesa. 

Otro hito en su carrera fueron sus giras a Japón, en los años 1986 y 1987. Allí, repite su show parisino en el Hotel Intercontinental Keio de Tokio, durante dos meses cada año y con gran éxito. En esta ocasión graba un disco, con la dirección de Enrique Cutini. 

En 1998, vuelve a grabar con la orquesta de Alberto Di Paulo, entre los temas podemos nombrar : "Pasional" -que además es el título del disco-, "Barro", "Uno", "Los mareados", entre otros clásicos. No hace mucho, a mediados de 2002, llevó su canto por varias ciudades de Italia y España. 

Y, en el 2004, graba otro disco, "Una Mujer de Tango", junto al maestro Ernesto Baffa, en el que se destacan el tema "Gracias Buenos Aires" (de Ernesto de la Cruz, Alba Savino y Francisco Arenas) y el tango de Cacho Castaña, "Garganta con arena", también uno de su propia creación, con música de Pascual Mamone: "Para después llorar".

Amelita Baltar


Cancionista (24 de septiembre de 1940) Nombre completo: María Amelia Baltar 


No es fácil introducirse en el mundo artístico de Amelita Baltar, una figura del canto que se entronca en el tango por caminos no tradicionales. Ella no es la "piba de barrio" que alcanza notoriedad, después de haber pasado el examen de cantar ante familiares y amigos, de haber actuado en concursos que buscan "la nueva voz" o transitado boliches tangueros. 

Amelita llega al gran público luego de su paso por la canción folklórica, interpretando baladas que apenas rozan el tango y se involucra, quizás sin proponérselo, en la eterna polémica que todos conocemos. Muchos la consideran un "invento" de Piazzolla, otros dicen apreciar en ella una nueva voz alucinada y sensual, enraizada en la canción rioplatense. 

Irrumpe en escena integrada al binomio Piazzolla-Ferrer en un momento muy especial, que el comentarista Néstor Dante González describe así: "La ciudad está pariendo trillizos, dos locos y una loca que revolucionan el tango, la música ciudadana o como le quieran llamar, me da lo mismo, pero que llevarían el perfume de Buenos Aires absolutamente a todos los rincones del mundo. 

El músico (Piazzolla), el poeta (Ferrer) y la cantante (Baltar) hicieron algo absolutamente nuevo y que como todo lo nuevo tuvo naturalmente sus detractores y sus admiradores." Amelita se sitúa así en el epicentro de nuevas formas musicales y poéticas que pretenden mostrarse diferentes y que algunos se empeñan en bautizar como tango de vanguardia. Amelita con su perro Pantaleón Nace en lo que erróneamente se denomina Barrio Norte, designación que, si bien no existe catastralmente, define una parte bacana de la ciudad, hoy el hábitat del "porteño bien", pero que tiempo atrás coexistió con los conventillos. Cursa sus estudios, hasta recibirse de maestra en el colegio "la Annunziata". 

Toma clases de guitarra con el maestro Vicente Di Giovanni y de canto con María Contreras. A los veintidos años comienza su actividad como cancionista integrando el "Quinteto Sombras", con quien graba sus primeros discos. A principios del año 1968, ya como solista, registra su primer disco larga duración, con el cual obtiene el premio mayor en el Festival del Disco de Mar del Plata. 

Quiso el destino que Astor Piazzolla la escuchara cantar y atraído por su ronca voz de "mezzosoprano", le ofreció participar junto a Héctor de Rosas en la operita "María de Buenos Aires", que inicialmente había comenzado a ensayar Egle Martin. Sobre este episodio cuenta de Rosas, que cuando Piazzolla se vio en la necesidad de buscar una reemplazante, él lo acompañó a una peña folklórica para escuchar a "la Baltar" y lo primero que elogió Astor al conocerla, no fue precisamente su voz, sino sus piernas. 

Sin saberlo, había llegado para Amelita el "punto bisagra" de su vida artística, pues de ahí en adelante se convirtió en la voz más representativa del rubro Piazzolla-Ferrer. Estrena todas sus obras y en especial, el 16 de noviembre de 1969, aquella de la cual jamás podría separarse: "Balada para un loco". 

Acompañando a Astor actúa en diversos escenarios nacionales y extranjeros, haciéndolo además en las televisiones francesa, italiana, suiza y alemana; estrenando en esta última el oratorio de "El Pueblo Joven". En el año 1972 estrena "La Primera Palabra" en el Festival Onda Nueva de Caracas y unos meses más tarde "Las Ciudades" en el Maracanãzinho de Río de Janeiro. Su canto nunca pretendió ser popular. Ella era una "pieza" que adornaba a un bandoneón y "decía" las letras escritas por Ferrer, quien al referirse a Amelita comenta: «Con su voz misteriosa, tabacosa, sugestiva y distinta, con su temperamento y autenticidad de mujer del Buenos Aires moderno, creó una nueva manera de interpretar el tango. 

En su talento, nuestros temas encontraban el eco exacto que nosotros pedíamos.» Después de separarse sentimental y artísticamente de Piazzolla, se presenta como solista alternando el folklore con el tango, interviniendo en varios espectáculos teatrales y de "music hall". Participa junto a Susana Rinaldi y Marikena Monti, en el espectáculo "Tres mujeres para el show" y con el cómico Jorge Luz en "Cocktail para tres". Vuelve a Europa para actuar en el "Olympia" de París y también lo hace en las televisiones italiana, francesa y holandesa. En el Festival de Palma de Mallorca es premiada por su interpretación de "Los pájaros perdidos". 

Después se presenta en Chile y en la ciudad de Los Angeles en Estados Unidos, para luego regresar a Europa, donde reitera sus anteriores éxitos. Durante esta etapa, sin dejar de cantar los temas musicales de Piazzolla, incorpora a su repertorio tangos de corte tradicional, intentando recrearlos con su particular manera de expresarse. 

El suyo fue siempre un estilo de "decir" entrecortado, sensual, bien modulado, pero a mi gusto, lento y falto de matices tangueros. Sus interpretaciones carecen de ritos arrabaleros y exhibe un modo sofisticado, extraño dentro del género. Sin embargo, a mi juicio, existe una excepción a esta particular manera de cantar.

La interpretación que hace en francés, de "Che, tango che" (Piazzolla y Carrier), muestra una disposición no común en ella donde se deja arrastrar por el frenesí tanguero. Amelita transmite la idea de ser, ante todo, una artista que se vale de la música y las letras, recrea personajes que maneja mediante pausas y con el auxilio de sus manos y brazos, logrando en cada interpretación el clima sensual, poético y misterioso que se propone.

Por momentos se muestra en el escenario como una alondra que vuela sobre la escena y en otras como un felino disfrazado de dulzura que busca atrapar a su presa, el público. 

Sin posturas y cadencias arrabaleras, se le anima al tango convencional y en este quehacer pone de manifiesto su encanto de mujer seductora. Con sus brazos en alto y su particular tono de voz, cautiva al auditorio y, en mi opinión, hace lo suyo con calidad y calidez. 

En la actualidad, Amelita Baltar continúa recorriendo países donde su presencia es esperada y celebrada. Nunca sus presentaciones quedaron libradas a la improvisación. Por el contrario, siempre sus espectáculos fueron previamente estudiados y programados. 

Ella es una artista y como tal, se ciñe a un libreto que interpreta a la perfección. Por ejemplo, "Balada para un loco" la canta al principio de su actuación y Amelita explica el porqué: «La doy de entrada para no crear el suspenso y así, ya relajada, ofrecer lo que me gusta hacer.» Filmó dos películas. 

La primera, en el año 1976, dirigida por Fernando Ayala y Héctor Olivera con el titulo "El canto cuenta su historia", en el cual participaron también destacados músicos e intérpretes del tango y el folklore. Mucho después, en 1990, dirigida por Alejandro Agresti, interviene en "Luba", junto a Elio Marchi, Bozena Lasota y Viveca Lindfors. 

Sus testimonios discográficos arrancan de su época de folklorista, ya con Piazzolla estrena y graba muchas obras, entre ellas, "Chiquilín de Bachín", "La bicicleta blanca", "Balada para mi muerte", "Fábula para Gardel", "Los paraguas de Buenos Aires", "Las ciudades", "La última grela" y la ya clásica "Balada para un loco", que grabó en reiteradas oportunidades, en distintas épocas y con diversos acompañamientos musicales. 

En el terreno del tango tradicional se destacan, "Nostalgias", "Sur", "Che bandoneón", "Los mareados", "Yuyo verde", "Gricel", "De mi barrio" y "Cambalache". 

Por último, nada mejor que sus palabras para expresar su íntimo sentimiento: «Estoy cada día más enamorada de mi profesión. Pero nadie es profeta en su tierra. Ahora estoy recibiendo algo que di durante treinta y ocho años, coherencia, seriedad, responsabilidad y las ganas enormes de darme, de subir a un escenario y dejar todo. 

Hice unos cuantos años folklore y en el año 68, me llamó Piazzolla para que protagonizara "María de Buenos Aires". 

Yo entré al tango de un modo diferente, empecé por Piazzolla y ahora estoy en el tango tradicional.»

Daniel Cortes

viernes, 3 de septiembre de 2010

Es un caso atípico para esta época, es lo más parecido a un cantor de orquesta al estilo década del 40, porque hace 17 años que integra la orquesta de Mariano Mores, aunque no de forma exclusiva.
Repasemos su historia. En 1969, a los 9 años debutó en Montevideo en el escenario de la "La comparsita". En 1977, cantó en la mítica tanguería "Teluria".

Adriana Varela

domingo, 22 de agosto de 2010

Canta: Cambalache


Es en la actualidad la más rutilante estrella de la canción ciudadana, la más vendedora, la que más graba, la que más presencia tiene en los escenarios de Buenos Aires. También, la más discutida por los tangueros tradicionales, que consideran que habla en vez de cantar y que representa una mala imitación del "Polaco" Goyeneche de la última etapa.

TANGOS Y CUENTOS

El cantor Guillermo Fernández (foto) y el dúo Demoliendo Tangos compuesto por Federico Mizrahi y Luis Longhi presentan este sábado en Tango Buenos Aires su proyecto multimedia para chicos y grandes "El tango es puro cuento". Serán dos funciones (a las 15 y a las 17 h) en el Punto Encuentro (Bartolomé Mitre 575), en dónde participará también el Ballet Tempotango dirigido por Ignacio González Cano.

Enrique Dumas

viernes, 30 de julio de 2010

El cachafáz rosarino junto a Enrique Dumas
Enrique Dumas Cantor (8 de mayo de 1935-18 de enero de 2009)
Nombre verdadero: Enrique Rodríguez Acha
Eran los años declinantes de las orquestas típicas por varios motivos de índole muy diversa, —los inicios del rock and roll, los conflictos sindicales y políticos de los artistas, la falta de trabajo que obligaba achicar las formaciones, el estímulo al folclore que diera el regimen militar instaurado a partir del golpe de septiembre de 1955—, lo cierto es que, paulatinamente, la juventud se fue alejando del tango.
En ese contexto aparece la figura paradigmática de Julio Sosa y, con él, una nueva valoración del estilo del cantor de tangos. Ahora debía ser recio, de voz varonil y, preferiblemente, con un registro más grave y expresivo, la antípoda del baritono atenorado de los ‘40, que de la media voz había hecho un culto.

Es en este marco conceptual que debemos entender a los vocalistas surgidos en aquellos años y Enrique es un buen ejemplo de esta definición, por su estampa, su fraseo, el timbre de voz y su estilo interpretativo.

Nació en la ciudad de La Plata, a 60 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Durante su adolescencia vivió una de las épocas más gloriosas del tango, pero paradójicamente, con apenas 14 años, comenzó su carrera artística cantando jazz, en la orquesta Dixieland, con el seudónimo Hugo Randall.

Pero el tango estaba en su corazón y en abril de 1955 debutó en Radio Splendid con la flamante orquesta típica de Carlos Figari. Con esa formación permaneció varios años, actuando en diferentes escenarios, entre ellos, la confitería Adlon, junto al cantor Héctor Omar, recientemente incorporado.

También, llegó al disco y, entre sus primeras versiones fonográficas para el sello Music Hall podemos destacar, "Bien jaileife" y "El piano del bar". Luego pasaron a Radio del Pueblo y en 1959, Figari agregó la voz de Aldo Fabre. También formaban parte del elenco de la emisora, el Cuarteto Troilo-Grela y el cantor Alberto Marino.

En 1958, Figari decidió transformar su orquesta en una agrupación más pequeña. En 1961, y ya Dumas como solista, formaron rubro y volvieron a grabar, esta vez para el sello Disc Jockey. Luego se desvincularon y Enrique continuó su carrera solo.

Resultaría ímprobo detallar la cantidad de presentaciones que hizo a partir de ese momento y menos, historiar su polifacética trayectoria; pero sí podemos señalar algunos aspectos de ella.

Fue uno de los pioneros del tango en la televisión argentina, participando en muchos programas. En el Canal 7, “Esquina de Tango” (1958) con Figari y “La Familia Gesa” (1958-1960) junto a Virginia Luque; “Yo te canto Buenos Aires” en el Canal 11; “Grandes valores del tango” en Canal 9; “El show de Antonio Prieto” (1963) en el Canal 13, y muchos otros.

Su primera actuación en la comedia fue con Olinda Bozán y Alberto Anchard en “Aquí está la vieja ola y esta vez no viene sola”. Participó además, en la reedición de la obra teatral de Francisco Canaro, “La Muchacha del Centro”, con el capo cómico José Marrone. También actuó con Mariano Mores y con grandes artistas como Mirtha Legrand, Virginia Luque, Susy Leiva y Nestor Fabián, en “Buenos Aires de seda y percal”, en el teatro Coliseo. En el Teatro San Martín encarnó a Santos Vega en “La guitarra del Diablo”. Otro de sus grandes éxitos fue “El Conventillo de la Paloma”, junto a la gran actriz Pepita Muñoz y el recordado Marcos Kaplán. Luego vendrían: “Aplausos”, con Libertad Lamarque y Juan Carlos Thorry; “Tangos en El Dante”, junto a Aníbal Troilo y Tito Lusiardo; “Yo canto a mi Argentina”, con Mores, Lusiardo y Héctor Gagliardi; “Buenos Aires, todo tango”, con Beba Bidart, Horacio Salgán y Ubaldo De Lío, y muchos más.

En el cine tuvo menos relevancia en películas fáciles de olvidar: “Viaje de una noche de verano”, junto a Néstor Fabián y dos excelentes cantantes japoneses: Ikuo Abo y Ranko Fujisawa; “Bicho raro”, donde también participó el conjunto folclórico Los Fronterizos, ambas de 1965; y “Flor de piolas”, estrenada en 1969.

Su producción discográfica es extensa. Registró entre longplays y cassettes alrededor de una docena de volúmenes. Entre ellos se destacan: “Dumas canta a Mores”, “El porteñísimo” e “Historiando tangos”, con Roberto Pansera para el sello Polydor; “El que canta es mi papá” (Polydor); “Alma de bohemio”, con el Sexteto Mayor (Diapasón); “De rompe y raje”, con Osvaldo Requena (Microfón); “El firulete”, con Alberto Di Paulo (Magenta) y “Tangos con sus grandes valores”, con Luis Stazo (Diapasón). En 1966, fue convocado por Ben Molar para su producción fonográfica, “14 con el Tango”, en el que interpretó los temas "Bailate un tango Ricardo" y "En qué esquina te encuentro Buenos Aires", ambos perfectamente representativos de su estilo vocal.

En el año 2003, viajó a Japón como artista invitado, junto a la orquesta del bandoneonista Carlos Galván, con gran repercusión.Fuente en Todo Tango: Ricardo Garcia Blaya y Anibal Marconi www.todotango.com (Se agradece a Todotango, Ricardo Garcia Blaya y Anibal Marconi.

Chiqui Pereyra

sábado, 3 de julio de 2010

(26 de junio de 1954)
Nombre completo: Ricardo Daniel Pereyra
Apodo: Chiqui
Nació en la Patagonia, en la ciudad de General Roca, en el Alto Valle de la provincia de Río Negro.
En sus comienzos, su registro de barítono alternaba con los bajos alcanzando sutiles climas que matizaban la melodía de los temas y expresaban un estilo original e inconfundible.

El paso del tiempo hizo que su voz se acomodara a otra tonalidad, convirtiéndose definitivamente en bajo, uno de los pocos que hay en el panorama actual o, posiblemente, el único.

Su simpatía y su elegancia, sumado a una atractiva personalidad que no necesita de muchas palabras para comunicarse —basta el gesto canchero y la sonrisa cómplice—, convierten a este cantor en un paradigma del muchacho porteño, todo una paradoja dado su origen provinciano.

En 1978, una delegación del programa televisivo “Grandes valores del tango” encabezada por su conductor, Silvio Soldán, viajó a Río Negro para realizar una búsqueda de jóvenes para el tradicional concurso de cantantes del ciclo. Es por este motivo que Ricardo gana un lugar para ir a Buenos Aires. Inmediatamente, fue presentado en el Canal 9, para su participación en la competencia.

Debutó el 14 de junio de ese año y el primer tema que cantó fue “Siga el corso”. La repercusión fue extraordinaria, a tal punto, que los directivos del canal decidieron retirarlo de la competencia y contratarlo. Se inicia así su carrera profesional y una larga permanencia en Canal 9, de casi quince años.

Grabó dos temas con el maestro Alfredo De Angelis, “Nubes de humo” y “Los ojazos de mi negra”, este último en dúo con Gigí De Angelis, para el sello Epic, en 1981.

Hizo giras al interior y al extranjero, ganó el Premio Konex 1995, en el rubro “Cantante masculino de tango” y se presentó en los más importantes escenarios de la capital.

En el cine, actuó en la película “Toto Paniagua” (1980), dirigida por Carlos Orgambide y protagonizada por Ricardo Espalter, con los demás integrantes de ese excelente grupo uruguayo que hacía “Telecataplún” en la televisión.

También participó en el elenco de la inédita “Buenos Aires Tango” (1982), con guión de Abel Santa Cruz, junto a Tincho Zabala, Silvio Soldán, Beba Bidart y Juan Carlos Thorry, entre otros.

De 1996 a 1999, actuó en el programa “La noche con amigos” en ATC, el canal del Estado, conducido por Lionel Godoy.

Hasta entonces, había registrado nueve discos larga duración, acompañado por importantes maestros: Armando Portier, Eduardo Corti y Pascual "Cholo" Mamone.

En 1996 el importante productor y director musical discográfico, Bebu Silvetti lo invita a grabar con la orquesta de Omar Valente, un disco para el sello Forever Music.

En 1998, Sony Music editó otro compacto con el título: “Ricardo Chiqui Pereyra, 20 Grandes Éxitos”

En el 2003, su siguiente disco: “Viento que vino del sur”, contando con la participación especial de Mercedes Sosa en “Pedacito de cielo” y Lito Vitale en “Flor de lino”.

De su repertorio quiero destacar sus versiones de los tangos “Dame tiempo”, “Y no le erré”, “Fangal” y de la milonga, “Cobrate y dame el vuelto”.

Continuó con las giras por España, Estados Unidos y, principalmente, Chile, también en el interior de Argentina y sigue cantando.

Este valor del interior que se ganó el corazón de los porteños, hoy sigue presente en la cartelera de Buenos Aires y Todo Tango, con esta breve semblanza, cumple con el reconocimiento que se merece.
Por Ricardo García Blaya
Todotango.com

Hugo Marcel

(24 de enero de 1943)
Nombre verdadero: Gregorio Horacio Cárpena
Para muchos -entre los que nos contamos-, Hugo Marcel figura cómodamente entre los cinco mejores intérpretes de la actualidad. Su color vocal, su garra, su dramatismo, su fraseo y su potencia, que sabe frenar cuando el tema lo requiere, son características de su estilo tan personal. Nació en el barrio de Villa Luro y no tuvo que esperar mucho para presentarse en el campo profesional. En el año 1957, contando solamente con catorce años de edad, ingresó en la orquesta de Leopoldo Federico como "niño precoz".

Un año más tarde, por iniciativa de Alejandro Romay, flamante propietario de Radio Libertad, Federico formó un rubro artístico con la exquisita Elsa Rivas y el temperamental Roberto Rufino. A la citada agrupación se agregó la juvenil voz de Gregorio Cárpena, debutando todos por la emisora citada y presentándose en el ya mitológico café Richmond de la calle Suipacha. Gregorio no era otro que Hugo Marcel, quien se puso el nombre artístico de Hugo Marcelino.

Siempre como vocalista en esa orquesta y en un programa especial transmitido por Radio Belgrano, recibió el padrinazgo artístico de Azucena Maizani y Alberto Marino. ¡Casi nada, hermano! A fines de 1958, la agrupación "Rufino-Rivas-Federico", se disolvió. Roberto Rufino y Elsa Rivas siguieron cada uno sus respectivas carreras como solistas y Leopoldo Federico continuó al frente de la Orquesta Estable de Radio Belgrano.

La disolución del conjunto no "fue drama" para Hugo, ya que Miguel Caló, director de gran olfato para los cantores, lo convocó para incorporarlo a su orquesta. No estuvo mucho tiempo en esa agrupación, aunque se presentó por Radio Belgrano, en clubes de barrio y salas de baile. En esa etapa con Caló no llegó a grabar.

El año 1959 marcó un hito fundamental en su carrera artística, fue requerido por el maestro Osvaldo Fresedo como vocalista de su orquesta, en la que ya actuaba el cantor Carlos Barrios. Por consejo de su padre y de Fresedo, dejó de llamarse Hugo Marcelino para pasar a ser, definitivamente, Hugo Marcel.

Estrenando su nuevo nombre se presentó como cantor de Fresedo a los 15 años de edad. Un excelente momento para "El Pibe de la Paternal", ya que su presencia era solicitada por importantes clubes: Comunicaciones, Náutico de Olivos, Regatas, Lugano Tennis Club y otros. También amenizó los bailes de la confitería Nino, de Vicente López y las elegantes veladas danzantes del Plaza Hotel y del Alvear Palace Hotel.

En 1960, la Orquesta de Osvaldo Fresedo se presentó en los recordados bailes de carnaval del estadio Luna Park. En esa oportunidad lo hizo con las voces de Blanca Mooney, Carlos Barrios, Roberto Ray y Hugo Marcel. Con su orquesta y los mismos cantantes, el autor de "El once" realizó una exitosa gira por Montevideo y el interior del Uruguay.

El 12 de enero de 1959, Marcel grabó por primera vez. Fue, lógicamente, en la orquesta de Fresedo. Los tangos seleccionados para esa oportunidad fueron "Que lejos de mi Buenos Aires", "Después del carnaval", este último había sido un suceso varios años atrás en con la voz de Ricardo Ruiz. La orquesta, con Marcel y Barrios, se presentó en varias oportunidades por Canal 7 y fue figura en los famosos "Sábados Circulares" de Nicolás Mancera, por Canal 13.

Meses después de haberse casado -en septiembre de 1961 con Dolores Martha Barros, "Lolita"- se desvinculó de Fresedo. Su plaza de cantor fue ocupada por Roberto Bayot. Al llegar 1962, cuando las fuentes de trabajo para los intérpretes de tango habían mermado enormemente por diversas razones que no vienen al caso comentar, Hugo se vio obligado a tomar otros rumbos dentro de la canción popular. Como varios cultores del tango -Raúl Lavié y Horacio Casares, entre otros- se dedicó al género melódico. Para un buen cantor de tangos, interpretar ese tipo de música no tiene ninguna clase de problemas. Al contrario enriquece la obra. Por eso se consagró como cantante internacional, para ello buscó el acompañamiento de grandes directores: Lucio Milena, Waldo de los Ríos, Oscar Toscano, Buby Lavechia y Horacio Malvicino. Pero por suerte, no tardó mucho en regresar al tango, el amor de toda su vida.

En 1964, fue llamado por el maestro Mariano Mores para cantar en su Orquesta Lírica Popular junto a la querida y recordada Susy Leiva. Con Mores tuvo la oportunidad de realizar importantes giras por el interior del país y presentarse en grandes producciones de televisión. En ese momento tuvo la oportunidad de actuar con Tita Merello y Hugo del Carril. En 1964, grabó varios temas con la orquesta de Mores. El primer registro es el del 23 de julio y el último del 5 de octubre. Entre esas grabaciones destacamos "Viejo Buenos Aires" y "Tan sólo un loco amor".

Ese mismo año, debido a las ofertas que se le hicieron de todos los medios, no tuvo mas remedio que abandonar la orquesta de Mores, fue cuando el gran compositor incorporó como cantor a su hijo Nito, lamentablemente fallecido en plena juventud. Entre 1969 y 1974, su carrera se repartió entre el repertorio melódico y el tango. Pero el tango tira, y en el '74 comenzó a presentarse con el acompañamiento de Roberto Pansera.

En 1975, siendo la autoridad máxima de la Asociación Argentina de Artistas de Variedades, Hugo hizo que la entidad auspiciara un programa de televisión para que, junto a las grandes figuras, se presentaran cantantes, conjuntos vocales o instrumentales a fin de promocionarlos. La mayoría de ellos, luego continuó una importante carrera en el país y en el exterior. El programa se tituló "Variedades concert", siendo su director musical Quique Lanóo; sus conductores: Nelly Trenti, Rubén Horacio Bayón y Jorge Ruanova y el que escribe, su libretista.

Su retorno al disco se produjo en 1977, compartiendo el rubro vocal con su hermano Eduardo. En la primera oportunidad con el acompañamiento de Atilio Stampone y luego con el cuarteto de Carlos Galván.

Para todo artista salir a actuar a otras partes del mundo es como la meta del triunfo. No es fácil hacerlo si no se cuenta con una solvencia artística y una personalidad definida. Hugo cuenta con las dos condiciones, y más. Desde 1969, con motivo de realizarse el Festival Latinoamericano en Nueva York hasta la actualidad, se presentó exitosamente en Chile, Perú, Ecuador, Paraguay, Colombia, Venezuela y México.

En 1970, actuó en los Estados Unidos durante seis meses. En el país del norte realizó giras por las más importantes ciudades acompañado por la actriz y bailarina Beba Bidart.

En 1986, fue llamado por el maestro Osvaldo Requena para actuar junto a la "Orquesta Juan de Dios Filiberto", reorganizada a solicitud de la subsecretaría de Cultura del Ministerio de Educación. En esa instancia se presentaron, con buena respuesta por parte del público, en el Teatro Nacional Cervantes, en el Palacio del Congreso y en otros centros culturales. Paralelamente a ello y hasta 1989, siguió presentándose como solista. Al año siguiente realizó una serie de actuaciones en el teatro Presidente Alvear junto al mundialmente famoso Sexteto Mayor.

Este cantor con mayúsculas, que comenzó como profesional a los 14 anos de edad, a pesar de su brillante trayectoria, es un hombre dedicado por completo a su familia. Es común encontrar al "clan Marcel", integrado por su esposa Lolita, su suegra María Inés García de Barros y su hijo Christian, almorzando sencillamente en restaurantes de barrio, lejos del ambiente de la llamada "farándula".

Como último dato importante, quiero resaltar que su mujer es hija de don Antonio Barros, famoso hombre del espectáculo durante las décadas del '50, '60 y '70. Antonio fue una pieza fundamental en la carrera de Hugo Marcel. Todos recordamos aquellas audiciones para la juventud tituladas "Una ventana al éxito", de la cual surgieron importantes conjuntos y voces modernas.
Por Jorge Palacio (Faruk)
TodoTango.com

Carlos Cristal


Nombre completo: Salvador Francisco Cristaldi
Fecha y lugar de nacimiento: 27/10/1942, en el barrio de Villa Crespo de la ciudad de Buenos Aires.
C omienza a los a los 18 años en la ciudad de la Plata con la "Orquesta Juvenil del Tango", de Horacio del Bueno, con quien graba para el sello Orfeo, "Canción de Ave María" (de Héctor Stamponi y Cátulo Castillo) y Gricel (de Aníbal Troilo y José María Contursi).

En 1966 integra el conjunto "Los Gotango", con el pianista Carlos Marzan, el bandoneón Osvaldo "Pichuquito" Rizzo y Rospy en bajo. Se presentan en el programa "Siete notas para el tango" del canal 7.

En 1967 actúa con el maestro Francisco Rotundo y el cantor uruguayo Enrique Campos en el local "Patio de Tango", ubicado en la avenida Corrientes y Libertad, a una cuadra del Obelisco.

En 1969 se incorpora a la orquesta de Miguel Caló actuando el canal 7 y, durante 7 meses, en el programa "Las 13 han dado con el Tango" de Radio Splendid.

En este año graba, junto a Enrique Campos a dúo, "El Viejo Vals" (de Charlo y José González Castillo) y "Atardecer" (de Adolfo Herschel).

En 1972 actúa y graba con la orquesta de Alberto Di Paulo; en 1977 con la orquesta de Juan Sánchez Gorio; en 1980, como solista, graba su primer larga duración para ATC; en 1982, con la orquesta de Omar Valente para el sello Microonda; en 1988 para el sello Music Hall acompañado por la orquesta de Osvaldo "Pichuquito" Rizzo. Ya entrada la década del noventa, graba nuevamente como solista, acompañado por Osvaldo Berlingieri para el sello Melopea.

En 1983, viaja a Los Ángeles (Estados Unidos) y en 1990 se presenta en Madrid con la orquesta de Armando Caló.

Carlos Crista actuó en los principales escenarios tangueros de Buenos Aires, destacándose su actuación en el "Viejo Almacén" acompañado por el maestro Leopoldo Federico.
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